Columna de Opinión: EL PLAN DE RECONSTRUCCIÓN DE MANCERA

Por María Teresa Ruíz

¿Por qué la urgencia de Miguel Ángel Mancera a la aprobación de la Ley de Reconstrucción? En primer lugar, la pregunta que nos deberíamos plantear es el por qué de hacer de la Reconstrucción una ley. El interés de nuestro Jefe de Gobierno es poder blindar a través de una ley, las ventajas que da ésta para la Reconstrucción.

Sin embargo, nosotros lo vemos como la oportunidad para muchos, en primera instancia de no adjudicar responsabilidades a quienes construyeron sin respetar el Reglamento de Construcciones; en segundo lugar, hacer ley la violación a Programas Delegacionales y Parciales de Desarrollo Urbano, permitiendo un 35% más de intensidad de construcción, es decir, no sólo de niveles en los edificios sino también en densidades y cambios de uso de suelo para que estos sean mixtos; en tercer lugar, el pretexto para la expropiación de predios en perjuicio de sus habitantes y el permiso de vender bienes de la ciudad a particulares en condiciones discrecionales que seguro darán ventajas a los desarrolladores y en cuarto lugar, hacer de los fondos recaudados un fideicomiso al estilo gobierno y privados que son discrecionales y sin rendición de cuentas.

FOTO: Atlas de riesgo Ciudad de México

Es indispensable que el tema prioritario en la reconstrucción sea el Atlas de Riesgo, el cual se publicó a medias, ya que no se vinculan las capas de riesgo sísmico, hidrológico y otras, con el mapa de catastro que permite identificar las zonas de alto riesgo con lo que existe físicamente en ese lugar. A través de una declaración el Jefe de Gobierno admite esa carencia y nos dice que esta por subsanarse, como si él no supiera de esto y ante el reclamo ciudadano a través de la Asociación Civil Suma Urbana, trató de disculparse por esta omisión. Esto es un engaño.

Por otro lado, los planes de reconstrucción no han considerado la opinión ciudadana directa de los damnificados por el sismo, quienes no han podido opinar sobre sus propiedades y la mejor manera que ellos ven para poder salir de la situación en que se encuentran, además, faltan dictámenes y  muchos de ellos no han tenido acceso a las «ayudas» gubernamentales.

Aunado a lo anterior, el Plan de Reconstrucción los sumerge en planes de crédito blando que aparentemente les da las mejores condiciones y como de la nada, resulta que ahora tendrán una deuda que pagar sin haber sabido qué paso con los fondos reunidos del gobierno federal, local y particulares, y lo peor de todo es que nadie les preguntó si éstas eran las condiciones que más les favorecían.