En las últimas semanas se han dado tres casos evidentemente de corrupción inmobiliaria que avala el Tribunal de Justicia Administrativa

La impunidad a todo lo que da. ¿Cómo es posible que con la evidencia que hay en los casos, como son documentos apócrifos que las misma autoridades reconocen, o bien con graves problemas de riesgo por estar en zonas donde no se debe edificar, sean avalados los proyectos por Jueces cargados de conflicto de interés?


Magistrados como Andrés Aguilera Martinez de la Primera Sala de Tribunal de Justicia administrativa dio la suspensión al ilegal Colegio Durkheim de Homero 835, el cual inclusive tiene una nueva construcción que nunca tuvo Manifestación de Construcción, no ha sido revisada por ningún especialista y esta actualmente funcionando. ¿No entendemos cómo esos padres de familia pueden llevar a sus hijos a un colegio que no ha cumplido con la normatividad?


Los desarrollos inmobiliarios a los que hacemos referencia son Monte Everest 635 que con documentación apócrifa edificó un centro comercial; Flow en Lomas de Bezares donde el juez Julio César Vázquez Cruz otorga la suspensión para medidas de mitigación,  y se siguió construyendo dos niveles de más y avanzando en la obra, verdaderamente un burla.


Y la Presa Anzaldo en donde se construye un edificio de 17 niveles en una zona de riesgo de inundación. Donde también se otorga una suspensión para obras de mitigación y continuaron construyendo.


Estos casos son emblemáticos pero esto es todos los días. Las Alcaldías no llevan los juicios con el debido proceso y por eso se caen los casos, al menos eso es lo que alegan los jueces. Al fin y acabo, nada más se avientan la bolita para quitarse culpas. 


¿Dónde quedó el combate a la corrupción?

 
Sólo queda impulsar fuertes campañas para que los ciudadanos que están hartos de tanta impunidad, dejen de consumir este tipo de abusos. Por ejemplo, no consumir en el centro comercial de Monte Everest o bien no comprar, no rentar un departamento u oficina que evidentemente tiene irregularidad.

 
Sería un verdadera manifestación del hartazgo ciudadano.